PERSONAS COMUNES, GESTOS EXTRAORDINARIOS

Experiencias de personas marcadas por la compasión. Historias que tocaron sus vidas y sus corazones.


EL VESTIDO DE MI NIETA
Encontré un vestido en una feria americana que sabía que mi nieta iba a adorar. Pero tenía muy poco dinero, y entonces pregunté al dueño del negocio si podía reservármelo.
"¿Me permite comprarle el vestido?", preguntó otra clienta.
"Muchas gracias, pero no puedo aceptar un regalo así", respondí. Y entonces me dijo por qué era tan importante para ella ayudarme. Había vivido en la calle durante tres años, y sino hubiera sido por la generosidad de los extraños, no hubiera logrado sobrevivir.
"Ya no vivo en la calle y mi situación ha mejorado. Me prometí a mí misma que recompensaría la generosidad que tanta gente me había demostrado".
La mujer pagó el vestido, y lo único que aceptó a cambio fue un gran y sincero abrazo.
Stacy Lee, Columbia, Maryland.

AÚN PUEDO AYUDAR
Mientras caminaba por la playa de estacionamiento sólo podía pensar en el desesperante diagnóstico que le había dado a mi paciente Jimmy: cáncer de páncreas. En ese momento vi a un hombre mayor que alcanzaba herramientas a alguien que trabajaba debajo de su auto descompuesto. Ese alguien era Jimmy.
"Jimmy, ¿qué estás haciendo?", grité.
Jimmy se limpió el polvo de su ropa.
"El cáncer no me impide ayudar a otros, doc", dijo antes de indicarle al anciano que encendiera el auto. El motor volvió a arrancar. El hombre agradeció a Jimmy y se fue.
Mensaje: no hay restricciones para la bondad.
Jerilynn Collette, Minnesota.

MARIPOSAS DE APOYO
Era el cuarto mes de embarazo de nuestro primer hijo cuando su corazoncito se detuvo. Me sentí desolada.
Pasaban los días y me sentía nerviosa de volver a trabajar. Soy maestra de secundaria y no sabía como hacer para enfrentar a los chicos.
Luego de cuatro semanas de recuperación, entré al salón de clase vacío y encendí las luces. Pegadas en la pared había cientos de mariposas de papel de colores, cada una con un mensaje escrito a mano por los alumnos actuales y por anteriores. Todas tenían mensajes alentadores: "Sigue adelante", "No pierdas la esperanza en Dios" y "No olvides que te queremos".
Era exactamente lo que necesitaba.
Jennifer Garcia, Texas.

UN CUENTO DE NAVIDAD
En enero de 2006, un incendio destruyó la casa de una familia. En ese incendio quedaron todas las pertenencias de un niño de seis años, incluso sus regalos de Navidad.
Una compañera de escuela que estaba próxima a cumplir los años, pidió a sus padres si podía darle todos sus regalos al pequeño.
Ese acto de bondad siempre estará presente en mi corazón porque ese niño es mi nieto.
Donna Kachinowski, Connecticut.

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